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Cómo afectó la COVID-19 nuestra forma de dormir

Cómo afectó la COVID-19 nuestra forma de dormir
La mitad de la población sudamericana tuvo problemas del sueño en diferentes momentos durante la pandemia, un 20% más que las cifras registradas previo a la aparición del virus. Hoy profundizamos en cómo afectó el coronavirus en nuestro descanso.
Ansiedad, depresión o insomnio son algunos de los síntomas que muchas personas comenzaron a sentir a raíz de los cambios durante la pandemia.
El confinamiento, la restricción en la movilidad y la distancia física nos generaron y aún causan efectos emocionales que de alguna forma nos afectan a la hora de dormir.
El perjuicio fue diferente en quienes tuvieron COVID-19 y quienes no, así como para las personas que estuvieron en aislamiento pero sin enfermarse o poseen profesiones como las del sector de salud que están bajo presión desde el inicio de la pandemia.
Varios estudios analizaron este panorama en América Latina e indican que 53% de la población sudamericana tuvo problemas para dormir durante la pandemia, hablando en términos de calidad del sueño. Esto representa un aumento aproximado del 20% respecto a la prepandemia.
Los datos refieren a personas que no fueron diagnosticadas sino que manifestaron espontáneamente ante un médico que tenían problemas para dormir. Así lo aclaró el psicólogo Pablo López, coordinador del tratamiento del insomnio del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco) y Director de la Carrera de Psicología de Universidad Favaloro (Argentina).
«Hoy lo que más se reporta es la afectación en la calidad del sueño; personas que por más que duermen más no se sienten descansados», dijo López a Big Bang.
Al momento de relevar los problemas de cada consultante, se resaltan una serie de síntomas en común.
«Dificultad para conciliar el sueño, para mantenerlo y lo que se ha visto mucho también es la presencia de pesadillas, más frecuentemente que lo que observábamos antes de la pandemia. Y los sueños vívidos, que son movilizantes emocionalmente, se vieron principalmente en la primera etapa», agregó el psicólogo argentino.
En este contexto comenzamos a mejorar a nivel mundial en cuanto a la cantidad de casos. Nos esperanzamos pensando que podría empezar el fin de la pandemia y llegó ómicron para retroceder y sentir que volvíamos al inicio de todo esto. Aquí se refuerza la denominada «fatiga pandémica», que también siente gran parte de la sociedad.
El término lo instauró la Organización Mundial de la Salud (OMS) y refiere al cansancio que todos tenemos de vivir en esta situación de incertidumbre y restricciones, entre otras medidas sanitarias que aplican los gobiernos para combatir el virus.
«No es una depresión pero es como que estamos decaídos, sin ganas de nada», dijo López. Este tipo de fatiga es algo en discusión hoy entre los investigadores que observan el fenómeno en todo el mundo.
«Cuidar el sueño es cuidar nuestra salud mental, uno de los tres pilares de nuestra salud junto a la alimentación y el ejercicio», indicó López al explicar que el cuidado del sueño puede evitar el desarrollo en un futuro de patologías mentales.
Nota hecha en: https://mundo.sputniknews.com/20220106/como-afecto-el-covid-19-nuestra-forma-de-dormir-1120061050.html

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