Dolor lumbar

El dolor lumbar es el dolor que nace en la parte inferior de la espalda y la cintura (“dolor bajo y posterior”) y puede ser tanto de evolución aguda como crónica. El dolor crónico es el que persiste en el tiempo (ejemplo: más de 3 meses).

También es denominado como lumbalgia, palabra proveniente del latín y que significa a ojos vistas lo que el paciente refiere: dolor lumbar. Esta región inferior o lumbar se compone de 5 vértebras con sus discos, raíces nerviosas, músculos y ligamentos; y soporta gran cantidad de peso.
La ciática o ciatalgia es otra palabra que proviene del latín, y significa dolor en el territorio del nervio ciático y lo apropiado es utilizarla cuando la sintomatología se deba a una compresión de este nervio o de alguna de las raíces nerviosas que lo forman.

El dolor lumbar puede estar asociado a dolor ciático o presentarse en forma aislada. La mayoría de la población presentará o habrá presentado alguna vez en su vida, algún episodio de dolor lumbar agudo que ha durado entre unas horas y varios días. El dolor lumbar agudo, es un dolor de comienzo brusco que aparece normalmente durante los esfuerzos, pudiendo extenderse hacia la región glútea (nalgas).
Empeora con los movimientos y con la tos, y mejora con el reposo.Existe cierta limitación de los movimientos de la columna y de la elevación de la pierna (especialmente cuando la pierna está en posición recta y es extendida, signo muy característico. El episodio suele afectar a un solo lado (unilateral), aunque a veces puede difundirse hacia ambas piernas.

Dolor lumbar crónico

El dolor lumbar crónico es la principal causa de ausentismo laboral y es uno de los motivos de consulta mas frecuentes en los servicios de Traumatología, Cirugía Ortopédica y Neurocirugía. Puede aparecer tanto en trabajadores manuales, como en amas de casa o estudiantes.

Suele presentar los siguientes síntomas:

  • Dolor constante o progresivo, bilateral o alterno.
  • Empeorar por la noche y en reposo.
  • Asociar rigidez lumbar matutina.
  • Limitación de los movimientos de la espalda y de la elevación de la pierna.
  • Atrofia muscular (en casos avanzados).
  • Trastornos de la sensibilidad en las piernas o pies (hormigueos o cierta anestesia o sensaciones sensitivas desagradables)

¿Cuáles son sus causas?

La causa más frecuente del dolor lumbar crónico es la degeneración de los discos intervertebrales y las articulaciones posteriores. Esto forma parte del proceso normal de involución que aparece en la columna vertebral a partir de los 20 años de edad, como ocurre en otras partes de nuestro organismo, pero si a esto asociamos una musculatura abdominal y lumbar pobre (facilitada por un abdomen prominente y flácido), el sobrepeso (que hace trabajar continuamente a la columna con cargas mayores para las que está «diseñada»), permanecer de pie durante mucho tiempo y posturas continuas forzadas en flexión lumbar, podemos garantizar que tarde o temprano aparecerá el temido dolor lumbar.

Síntomas

Hay síntomas que hacen que se deba consultar de urgencia a un facultativo como son:

  • Menor de 50 años
  • Debilidad importante generalizada o fiebre prolongada
  • Dificultad para mover las piernas
  • Sangre en orina
  • Bultos en las piernas o muslos
  • Retención urinaria
  • Debilidad del esfínter anal o perdida de control del intestino

Diagnóstico

El diagnóstico del dolor lumbar se realiza a partir de la historia clínica que refiere el paciente y de la exploración física que practica el médico en la consulta.
Las radiografías, las tomografías o las resonancias son pruebas complementarias y nos permitirán descartar o confirmar distintos tipos de patologías.

¿Cuál es el tratamiento?

El primer escalón del tratamiento se basa en:

  • La estabilización de la columna lumbar. La podemos alcanzar con medios externos, como la utilización de fajas o corsés y principalmente mediante la tonificación de la musculatura abdominal y espinal a través de ejercicios que no requieran una movilización de la columna lumbar, también llamados isométricos.
  • Medidas de higiene postural: mediante la utilización de sillas y mobiliario ergonómico en el puesto de trabajo, evitar flexionar la columna hacia delante y mantener los pesos pegados al cuerpo.
  • Conseguir un peso adecuado.
  • La utilización de antiinflamatorios tanto no esteroides como los corticoides, los análgesicos y los relajantes musculares pueden ser útiles en los periodos de reagudización del dolor, pero por un periodo de tiempo breve, puesto que pueden provocar lesiones en la mucosa gástrica. La aplicación de estimulación eléctrica, masajes, tracciones y fuentes de calor en rehabilitación pueden mejorar la sintomatología temporalmente, pero la solución del problema radica en la estabilización lumbar.

En el siguiente escalón incluimos las infiltraciones periarticulares de anestésicos locales y corticoides, que nos sirven tanto como diagnóstico de dolor proveniente de las articulaciones posteriores, como de tratamiento en la fase aguda.

El escalón final cuando otros métodos han fracasado es la cirugía ( tener en cuenta la posibilidad de cirugías funcionales que requieren corto tiempo y rápida recuperación y rehabilitación.
Otra opción valorable en gente joven es la prótesis discal.

¿Cuál es el pronóstico?

Se trata de una enfermedad crónica y los resultados van a depender en gran medida del tono físico que sea capaz de adquirir el paciente. De modo que un paciente que sea capaz de adelgazar o mantener un peso adecuado, tonificar su musculatura y evitar movimientos forzados de la columna tendrá un pronóstico mucho mejor que aquel que presenta sobrepeso, abdomen prominente y un tono muscular bajo.
En caso de tener que llegar a la cirugía de fusión lumbar, ésta aporta muy buenos resultados con unos índices de fusión mayores del 90 por ciento, con una limitación de la movilidad lumbar muy escasa y reincorporación a las actividades cotidianas (incluso laborales) en un alto porcentaje de pacientes

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