Tratamiento de la depresión: cómo trabaja la terapia cognitivo-conductual
Cinco niveles de intervención que van del trabajo sobre los pensamientos automáticos al reaprendizaje del descanso como una conducta válida.
Cuando la depresión convive con un alto nivel de funcionamiento, el tratamiento tiene un desafío particular: la persona sostiene su vida, cumple, rinde, y eso mismo la lleva a postergar la consulta. Belén Tarallo, psicóloga y psicoterapeuta en Grupo INECO (MN 72.020), explica cómo se organiza el abordaje desde la Terapia Cognitivo-Conductual.
Identificación y modificación de patrones cognitivos
Trabajo sobre pensamientos automáticos como «tengo que poder con todo», «mostrar debilidad es fallar» o «si freno, todo se derrumba», y revisión de las creencias centrales sobre la autoexigencia y el valor personal.
Psicoeducación
Comprender la depresión y los mecanismos que la mantienen, y desmontar la creencia de que «si funciono, no debería sentirme así».
Intervenciones conductuales
Activación orientada al placer y al autocuidado, no solo a la productividad, y reaprendizaje del descanso como conducta válida.
Regulación emocional y manejo del estrés
Desarrollo de habilidades para registrar, tolerar y expresar emociones, y reducción de la sobrecarga crónica y del estrés desadaptativo.
Prevención de recaídas
Detección temprana de señales de sobreexigencia y construcción de un equilibrio más sostenible entre hacer, ser y descansar.
El objetivo del tratamiento
«El abordaje integral permite recuperar el bienestar sin depender únicamente del rendimiento externo», concluye la especialista.