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Recordamos un gol de Messi pero olvidamos qué hicimos ayer: cómo funciona la memoria selectiva

Recordamos un gol de Messi pero olvidamos qué hicimos ayer: cómo funciona la memoria selectiva

En exclusiva para Infobae, Ineco brindó detalles sobre cómo el cerebro graba experiencias intensas y descarta lo cotidiano. Recomendaciones para fortalecer esta capacidad en la vida diaria.

Muchas personas pueden describir con lujo de detalles dónde estaban cuando Argentina ganó el Mundial de Qatar 2022. Recuerdan quiénes los acompañaban, qué sintieron en el instante en que Gonzalo Montiel convirtió el penal decisivoo cómo celebraron en los minutos posteriores.

Sin embargo, esas mismas personas pueden tener dificultades para recordar qué almorzaron hace dos días o qué hicieron el fin de semana pasado.

¿Por qué algunos recuerdos parecen quedar grabados para siempre mientras otros se desvanecen rápidamente? La respuesta está en la forma en que el cerebro selecciona la información que considera relevante y la transforma en recuerdos duraderos.

No recordamos todo: el cerebro elige qué guardar

Contrariamente a lo que muchas personas creen, la memoria humana no funciona como una grabadora que almacena cada experiencia de manera exacta.

“El cerebro está constantemente recibiendo una enorme cantidad de información. Para poder funcionar de manera eficiente necesita seleccionar qué experiencias vale la pena conservar y cuáles pueden descartarse”, explica el doctor Guido Dorman, Jefe del Departamento de Neurología Cognitiva de INECO.

Esa selección depende de varios factores. Entre los más importantes se encuentran la atención, la novedad, la relevancia personal y, especialmente, la emoción.

Cuando vivimos una experiencia emocionalmente intensa, distintas regiones cerebrales trabajan de manera coordinada para favorecer que ese recuerdo se consolide y permanezca en el tiempo.

El papel del hipocampo y la amígdala

Entre las estructuras más importantes para la memoria se encuentran el hipocampo y la amígdala.

El hipocampo participa en la formación de nuevos recuerdos episódicos, aquellos que nos permiten recordar acontecimientos específicos de nuestra vida.

La amígdala, por su parte, procesa la información emocional y actúa como una especie de amplificador cuando una experiencia genera alegría, miedo, sorpresa o tensión.

“Las emociones funcionan como una señal para el cerebro. Le indican que aquello que está ocurriendo es importante y merece ser recordado”, señala el especialista.

Por ese motivo, los eventos asociados a emociones intensas suelen consolidarse con mayor facilidad que las actividades rutinarias de la vida cotidiana.

Los recuerdos del Mundial: una combinación perfecta

Los grandes acontecimientos deportivos reúnen varios de los ingredientes que favorecen la memoria. Por un lado, generan emociones intensas. Por otro, concentran nuestra atención durante largos períodos y suelen vivirse en compañía de otras personas.

Además, representan eventos poco frecuentes y cargados de significado cultural.

“Los recuerdos vinculados al Mundial son un ejemplo muy interesante de memoria emocional y memoria colectiva. No solo recordamos el hecho deportivo, sino también el contexto en el que lo vivimos y las personas con las que compartimos ese momento”, explica el doctor.

A esto se suma otro fenómeno: la repetición.

Las imágenes de un gol histórico se vuelven a ver una y otra vez en televisión, redes sociales, conversaciones familiares y encuentros con amigos. Cada vez que evocamos un recuerdo, reforzamos parcialmente la huella cerebral asociada a esa experiencia.

¿Por qué olvidamos lo cotidiano?

En contraste, muchas actividades diarias transcurren con niveles más bajos de atención y emoción. La rutina hace que numerosas acciones se vuelvan automáticas. Cuando eso ocurre, el cerebro dedica menos recursos a registrar detalles específicos.

Por eso resulta más difícil recordar qué hicimos un martes cualquiera que reconstruir una experiencia emocionalmente significativa. El olvido, además, no siempre representa un problema.

“Olvidar también es una función adaptativa. Si recordáramos absolutamente todo, sería mucho más difícil organizar la información relevante y tomar decisiones de manera eficiente”, destaca el doctor Dorman.

Los mecanismos que explican por qué recordamos un gol histórico también pueden ayudarnos a comprender cómo fortalecer nuestra memoria en la vida cotidiana.

Los especialistas recomiendan:

“Los recuerdos más duraderos suelen ser aquellos que logran conectar información, emoción y significado personal. Por eso algunos momentos deportivos permanecen vivos durante décadas y se convierten en parte de nuestra historia individual y colectiva”, concluye el especialista.

Quizás no recordemos exactamente qué hicimos la semana pasada. Pero es probable que dentro de muchos años todavía podamos describir con precisión dónde estábamos cuando vivimos uno de esos momentos que quedaron grabados para siempre en nuestra memoria.

Nota publicada en INFOBAE: https://www.infobae.com/salud/ciencia/2026/06/26/recordamos-un-gol-de-messi-pero-olvidamos-que-hicimos-ayer-como-funciona-la-memoria-selectiva/

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