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Duelo patológico

Los síntomas del duelo complicado

  • Dificultades para aceptar la muerte del ser querido o la sensación de no poder creer que haya fallecido.
  • En el duelo complicado los sentimientos predominantes en general son de soledad y de mucha tristeza. También la ira, la vergüenza y la culpa pueden ser intensas a pesar del paso de meses o incluso años. Estos sentimientos comienzan a ser un obstáculo cuando la persona siente que si empieza a sentirlos no va a poder controlarla. Por esa razón, empieza a evitar todo aquello que le recuerde a la persona fallecida como por ejemplo acomodar la ropa, fotos o bien incluso hablar sobre el/ella. En otros casos, hay personas que se mantienen en silencio porque piensan que los demás podrían sentirse muy incómodos y no comparten sus sentimientos de dolor.
  • Tener recuerdos o imágenes intrusivas acerca de la persona, de las circunstancias en que falleció, o bien sobre el cuerpo de la persona fallecida que le impiden hacer sus cosas es otro de los síntomas frecuentes. A diferencia de un estrés postraumático, resulta raro encontrar personas con duelo complicado que tengan pesadillas sobre la persona fallecida. En realidad, muchas veces tienen sueños placenteros o pensamientos positivos acerca del ser querido. A veces se observa una tendencia a atesorar estos recuerdos positivos hasta tal punto que la persona no puede continuar con su vida.
  • Buscar o tener deseos intensos de encontrarse con la persona fallecida o buscar los lugares en los que solían verse, o hacer las cosas que solían compartir.
  • Algunas personas evitan aquellas cosas que le puedan recordar al ser querido, a la muerte, lo cual puede resultar muy difícil debido a que apenas se despierta se encuentra con actividades diarias (Ej. caminar, desayunar, ver televisión, etc.) que ya no comparte con esa persona, despertándole marcados sentimientos de soledad. Con la pérdida de un ser querido la vida diaria cambia inevitablemente.
  • Sentirse aislado o distante respecto de sus familiares o amigos.
  • Volverse más desconfiado luego de la muerte de una persona cercana.
  • Por momentos sentir que ve o escucha a la persona que murió.
  • Culparse por no haber hecho lo suficiente para impedir la muerte o no haberlo ayudado o acompañado lo suficiente.
  • Las personas en estado de duelo pueden tener creencias que contribuyan al mantenimiento de las reacciones del duelo patológico. Entre esas creencias se encuentran la culpa por estar vivo y disfrutar de las cosas cuando una persona muy cercana ha fallecido.
    Para otras personas mantener los sentimientos de tristeza significa poder estar más cerca de la persona fallecida y el dejar de hacerlo podría resultar en una pérdida definitiva del vínculo. En otros casos, continuar con la vida de uno mismo puede disparar los sentimientos de estar abandonando o traicionando a la persona querida,

Aquello que lo diferencia claramente del estrés postraumático es el estrés por encontrarse irremediablemente separado de la persona fallecida. La severidad del duelo está en directa relación con el vínculo que la persona tenía con la persona fallecida.

No todos los familiares reaccionan del mismo modo a la pérdida de un ser querido, por eso es frecuente que el entorno familiar y social piense que la persona que sufre mucho, lo hace para “llamar la atención”. Sin embargo, es importante que la familia y los amigos puedan comprender que esa persona necesita mucho del apoyo y afecto de los demás, en lugar recibir críticas por no poder salir adelante.

Tratamiento del duelo complicado en la Unidad de Estrés Postraumático de INECO

En la actualidad, se está comenzando a investigar la eficacia de tratamientos para el duelo complicado. El tratamiento psicológico más estudiado en la actualidad es el desarrollado por el grupo de Dr. Katherine Shear de la Universidad de Columbia. En un reciente estudio controlado, este tratamiento ha mostrado ser más eficaz que la terapia interpersonal y consiste en estrategias cognitivo-conductuales como la exposición, la reestructuración cognitiva y algunas estrategias provenientes de la terapia interpersonal para la depresión.

El tratamiento consiste por un lado, en el establecimiento de metas personales relacionadas con proyectos o vínculos que se interrumpieron con el fallecimiento de la persona (Ej. una persona que vivió la mayor parte de su vida en el interior y debió viajar a otra ciudad para el tratamiento médico de la persona que fallece, y en consecuencia se queda viviendo en una ciudad desconocida, perdiendo contacto con todas sus amistades). Por otro lado, el relato de la historia del momento en que pierde al ser querido y la invitación a dialogar sobre el ser querido permiten disminuir los recuerdos negativos y los sentimientos de culpa frecuentemente asociados a este cuadro.

Por último, a medida que avanza el tratamiento se realizan en forma gradual una serie de actividades que antes de la muerte del ser querido no provocaban tristeza pero ahora son motivo de mucha angustia, como escuchar determinada canción, ver fotos de la persona o visitar amigos que él tenía y lo recuerdan con cariño. Este tratamiento tiene por objetivo disminuir los sentimientos de tristeza, soledad y culpa asociados a la pérdida

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